lunes, 10 de diciembre de 2012

Drenaje linfático

El drenaje linfático, también llamado masaje linfático, es un método de masaje reciente, desarrollado por el doctor Emil Vodder a principios de los 1930’s, que permite la activación de los ganglios linfáticos a lo largo del cuerpo.

Moviendo el sistema linfático

A diferencia de otros sistemas del cuerpo, como el cardíaco o el digestivo, el sistema linfático carece de un mecanismo autónomo para su movimiento. Mientras el corazón hace circular la sangre y la peristalsis genera el movimiento de onda que lleva la comida a través del tracto digestivo, la única manera de hacer funcionar el sistema linfático es con ejercicio y estiramientos.
La vida sedentaria moderna ha disminuido la eficacia del drenaje linfático natural. Y la presencia de metales pesados en el aire y los agroquímicos, así como las hormonas y los altos niveles de acidez de la industria alimentaria, han sobresaturado nuestro sistema linfático, incapaz de eliminar por sí mismo las toxinas que nuestro cuerpo recibe.
El masaje linfático es, por lo tanto, recomendado para toda persona que viva en el siglo XXI, pero más para quienes no seguimos una dieta estricta, como la macrobiótica, y no consumimos vegetales orgánicos (conoce los 12 vegetales más contaminados).
El sistema linfático se compone de pequeñas bolsas de vasos linfáticos —muy parecidos a los vasos sanguíneos— que rodean los principales troncos arteriales. Almacenan los glóbulos blancos, por lo que su papel es preponderantemente inmunológico. También cumplen una importante función manteniendo la homeostasis, absorbiendo plasma para reducir la presión arterial.

Linfedema

Un linfedema es uno de los padecimientos más comunes relacionados con un mal funcionamiento del sistema linfático. Consiste en la inflamación de un ganglio linfático ocasionado por la incapacidad de éste para drenarse solo, normalmente por una infección, una lesión o un tumor bloqueando el ganglio.
El linfedema no es un problema menor, pues dificulta la capacidad del cuerpo para lidiar con problemas en el sistema inmunológico, y provoca que infecciones menores se agraven, o que viejos padecimientos regresen, como el caso del herpes.

Padecimientos tratados con drenaje linfático

El drenaje linfático manual ha demostrado ser un gran auxiliar en el tratamiento de sinusitis, linfedema, artritis reumatoide, acné, ojos cansados y venas varicosas. Ayuda a acelerar la sanación de fracturas, ligamentos dañados, quemaduras, cicatrización de heridas y padecimientos post operatorios.
También es un tratamiento alternativo para mujeres embarazadas.
Después de un masaje linfático, el cuerpo es capaz de eliminar excesos de agua, células muertas, bacterias, virus y toxinas.
En clínicas de Estados Unidos y Europa, el masaje linfático ocupa cada vez un lugar más importante en los tratamientos médicos.

Técnica del masaje linfático

El sistema linfático se encuentra justo bajo la piel, por lo que puede ser estimulado con movimientos circulares simples y suaves, en dirección al corazón.
El efecto del masaje linfático debe ser relajante, no profundo, y pocas veces es doloroso. El tratamiento puede limitarse al rostro, pero tiene mejores efectos si se realiza en todo el cuerpo.
La técnica tradicional de masaje linfático se da directamente sobre la piel, y el masajista utiliza sólo sus manos, emulsionadas con algún aceite. La piel se presiona y se estira, pero no se trabaja en los tejidos musculares, por lo que salvo una lesión en la piel o una inflamación de los nodos linfáticos, la sensación debe ser placentera.
El masaje atiende con presión leve zonas importantes del cuerpo donde se ubican los ganglios linfáticos: en las axilas, bajo las clavículas, en el cuello, ingles y rodillas. También manos y pies.
El masajista también se preocupa por la presión abdominal sobre el bazo y la vejiga, pues el primero es importante para el sistema inmunológico, y el segundo para la eliminación de las toxinas que el drenaje generará.
Después de un masaje linfático, siempre es importante tomar mucha agua, pues las toxinas son llevadas a través de la sangre a los riñones; éstos requieren de al menos dos litros de agua para poder eliminar las toxinas acumuladas.
Es mejor no tomarla toda a un mismo tiempo, sino seguir tomando con regularidad a lo largo del día. También es importante evitar la sal y el alcohol, pus limitan la capacidad de eliminación del cuerpo.

El parto y la medicina alternativa

Muchas mujeres prefieren tratamientos alternativos para realizar labores de parto, en lugar de recurrir a algún hospital o tener algún tipo de intervención médica. Los tratamientos que eligen, sin embargo, están basados en conocimiento popular y no en investigación científica.
Te presentamos algunos tratamientos complementarios y alternativos que han sido probados clínicamente, así como las conclusiones de un estudio médico realizado por la Universidad de Monash, Australia.

Estimulación del pecho.

En realidad se refiere a los pezones, y lo que producen es la liberación de oxitocina, una hormona relacionada con la dilatación cervical. Se ha demostrado que reduce las probabilidades de un largo prolongado, aunque también se relaciona con contracciones prolongadas. La sobreestimulación puede causar irritación.

Acupuntura

Ciertos puntos del cuerpo, presionados mediante acupuntura o digitopresión, pueden facilitar y acelerar las labores de parto. De hecho, en masaje, estos puntos están contraindicados en mujeres embarazadas porque pueden provocar un parto prematuro. Durante el parto y en las horas previas, puedes presionar con las manos en la parte interior de la pierna, cuatro dedos arriba del tobillo.

Hoja de frambuesa.

También se ha demostrado la eficacia del té de hojas de frambuesa, no sólo para inducir el parto —aunque se empieza a tomar unas semanas antes— sino para aliviar dolores menstruales. Aunque no hay investigación suficiente sobre cómo funciona, varios estudios han coincidido en señalar que reduce las complicaciones y el tiempo de la segunda etapa del parto.

Aceite de ricino y onagra

Son dos aceites, el primero es un poderoso lubricante y el segundo es nutritivo y ayuda a reducir el colesterol y a controlar los niveles hormonales. Sin embargo, no se consideran efectivos para inducir al parto y pueden producir complicaciones.

Homeopatía

Existe una variedad de tratamientos homeopáticos recomendados como complementarios para las labores de parto, usualmente aplicados desde la semana 36. Según la investigación de Hall HG, McKenna LG y Griffiths DL, no hay beneficios comprobables por el uso de estos tratamientos, pero muchas mujeres lo encuentran placentero.

Blue Cohosh

Su nombre científico es Caulophyllum thalictroides. Su uso medicinal proviene de los pueblos indígenas norteamericanos, quizás por eso no tenga traducción al español. También se le conoce como squaw root y papoose root. Es una hierba que tiene un efecto antiespasmódico en el cuerpo, lo que puede complicar las labores de parto y puede ser nociva para la salud.